En Alemania, la Pascua tiene otra densidad histórica. Los huevos decorados aparecen registrados desde el siglo XIII, el llamado Easter Hare o conejo de Pascua alemán ya figura documentado en 1682 y, todavía hoy, en zonas como la Suiza Francona cientos de localidades adornan fuentes públicas con huevos, flores y guirnaldas para dar la bienvenida a la primavera. No es raro, entonces, que Varsovienne haya decidido llamar Ostern a su colección de temporada.
La marca presentó Ostern 2026 como un nuevo capítulo de su campaña de Pascua, con una propuesta que toma esa tradición alemana y europea, pero la baja a un lenguaje más contemporáneo. La colección mantiene los códigos más reconocibles de la fecha, como el conejo y los huevitos, y los reordena en una gráfica más libre, con tonos terrenales y una imagen más unificada.

El resultado es una edición limitada de 20 productos, que mezcla continuidad y novedad. Entre los formatos que siguen en la colección están los huevos metálicos de 78 gramos a $8.290 y 160 gramos a $14.990, la cartera de huevitos de 135 y 148 gramos a $11.990, el saco de conejos de 215 gramos a $16.990 y la clásica caja huevo de 139 gramos a $13.990.
La novedad de este año es una caja de huevos rellenos y conejos macizos de 232 gramos a $19.990. La línea incluye además opciones tradicionales y versiones sin azúcar, siempre dentro de una campaña que busca sostener una estética común y reconocible.
“Creemos que la presentación, al igual que la sustentabilidad, son igual de importantes que la calidad del producto que ofrecemos. Somos conscientes de todo el proceso de fabricación y packaging con el fin de entregarles a todos nuestros clientes productos de alta calidad, larga duración y que son 100% reutilizables, como lo es esta edición temática Ostern”, dice María Jesús Palma, subgerente de Marketing de Varsovienne.
Ese énfasis en la forma no es casual. Si el huevo decorado terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más persistentes de la Pascua europea, fue justamente por su carga visual, ritual y estacional, una tradición que atravesó siglos antes de pasar al terreno del regalo y la confitería. Ostern 2026 recoge parte de esa historia, pero la convierte en vitrina, envoltorio y producto.
La marca asegura que ese criterio también cruza el resto del proceso, desde la selección de materias primas hasta la producción y el reciclaje del packaging. La idea, plantean, es que la colección no solo funcione como un gesto de temporada, sino también como una línea donde tradición, diseño y reutilización convivan sin perder identidad.
