Los jugadores que todavía defienden el disco tienen una fecha marcada en el calendario. Desde el 23 hasta el 30 de agosto, una campaña internacional propone apagar las consolas, cerrar sesión y no gastar dinero en ningún servicio vinculado a PlayStation.
La iniciativa fue difundida por Does It Play?, un proyecto dedicado a documentar videojuegos desde la perspectiva de la preservación. Bajo la etiqueta #PSBlackout, sus organizadores quieren reducir temporalmente la actividad de la plataforma y demostrar que el formato físico todavía importa para una parte de la comunidad.
La convocatoria comenzará el domingo 23 de agosto a las 19:00 y terminará exactamente una semana después, siempre según la hora local de cada país. En Chile, por lo tanto, el apagón también partirá a las 19:00.
QUÉ PIDEN LOS ORGANIZADORES
Participar implica algo más que guardar la consola durante siete días. La campaña solicita no iniciar sesión en PlayStation Network, no jugar conectado y evitar compras de videojuegos, expansiones, monedas virtuales o suscripciones.
El objetivo es afectar dos indicadores que Sony observa de cerca: la cantidad de usuarios activos y el gasto dentro de su ecosistema digital. La convocatoria, sin embargo, no cuenta con una organización formal ni existen cifras verificables que permitan anticipar cuántas personas realmente se sumarán. Does It Play? presentó la campaña el 26 de julio.
El reclamo tampoco se limita a los discos. Sus promotores mencionan el cierre de estudios, las alzas de precios y la sensación de que PlayStation se ha distanciado de parte de su público más fiel.
POR QUÉ PLAYSTATION ABANDONARÁ EL DISCO
Sony confirmó que dejará de producir versiones físicas de los nuevos juegos para sus consolas desde enero de 2028. Los lanzamientos posteriores se venderán en PlayStation Store y mediante distribuidores que ofrecerán formatos digitales.
La medida no afectará a los títulos publicados en disco antes de esa fecha. Los juegos físicos existentes podrán seguir utilizándose y Sony tampoco anunció que vaya a desactivar los lectores de las consolas actuales. Lo que desaparecerá será la fabricación de discos para futuros estrenos. PlayStation atribuye la decisión al crecimiento de las compras digitales.
Las cifras respaldan ese cambio de consumo. Durante el último trimestre del año fiscal 2025, el 85% de los juegos completos vendidos para PS4 y PS5 correspondió a descargas. En el conjunto del año, la proporción digital llegó al 78%, según el informe financiero de Sony.
LO QUE CAMBIA PARA LOS JUGADORES EN CHILE
Para el usuario chileno, dejar el formato físico significa perder alternativas que no dependen de PlayStation Store. Un disco puede comprarse en oferta en distintas tiendas, intercambiarse, prestarse o revenderse cuando el propietario termina el juego.
Una licencia digital, en cambio, permanece asociada a una cuenta y no puede venderse como un producto usado. También reduce la competencia entre comercios y concentra la compra dentro del ecosistema controlado por Sony.
El cambio puede afectar especialmente a quienes esperan varios meses para encontrar juegos físicos rebajados o recurren al mercado de segunda mano para pagar menos. La conveniencia de descargar un título sin salir de casa llega acompañada por una propiedad más limitada.
¿PUEDE EL APAGÓN CAMBIAR LA DECISIÓN?
El mayor desafío de #PSBlackout será alcanzar una escala suficiente. PlayStation cerró el último trimestre fiscal con aproximadamente 125 millones de usuarios activos mensuales. Para que una desconexión de siete días aparezca claramente en sus métricas, la participación tendría que extenderse mucho más allá de los grupos dedicados a la preservación.
La campaña probablemente tendrá más fuerza como señal pública que como golpe financiero. Su importancia está en volver visible una discusión que el avance de las descargas había dejado en segundo plano: comprar acceso a un videojuego no ofrece los mismos derechos que poseer una copia física.
Sony tiene los números para justificar su decisión. Los jugadores que convocan el apagón quieren demostrar que la mayoría digital no debería eliminar por completo la posibilidad de elegir.
