La marca los vende como el futuro del calzado: frescos, livianos, hechos con impresión 3D y materiales reciclados. Pero mientras tú pagas, ¿qué gana realmente Adidas con esta movida?
Guillermo Crespo
Adidas no está vendiendo solo zapatillas. Está vendiendo una narrativa. Con los nuevos Climacool 3D, la marca alemana se sube a la ola del diseño impreso, los materiales reciclados y la estética futurista (esa que parece recién salida de una colaboración con un artista digital). El par cuesta $140 USD y ya se puede comprar online. En Chile, llega a tiendas seleccionadas este mes.

¿Qué te llevas tú?
Un par de zapatillas con buena ventilación (de verdad buena: 360 grados), una suela 3D tipo celosía que no es blanda pero sí liviana, y una silueta que funciona tanto para correr como para que te pregunten “¿esas son las nuevas?”. Tienen material reciclado, así que también te llevas un guiño eco en la etiqueta. No son el modelo más técnico, pero sí uno que busca destacarse visualmente y marcar postura.
¿Y qué se lleva Adidas?
Posicionamiento. Al lanzar una zapatilla impresa en 3D que además entra por los ojos, Adidas no solo vende producto, vende discurso: innovación, tecnología, sostenibilidad. Y lo hace sin meterse en el terreno ultra especializado (como lo haría con una Adizero para correr maratones), sino en el lifestyle, donde las decisiones se toman más por estilo que por rendimiento.

Además, suma puntos al competir en el terreno donde están Nike con sus Space Hippie, Asics con sus EcoPack o incluso marcas tech como Zellerfeld. Con cada Climacool 3D que sale a la calle, Adidas se anota una presencia en ese cruce de calle, diseño y futuro digital.
El truco
No hay que engañarse: por más impresión 3D que haya, no estás comprando una zapatilla que se personaliza ni se arma en tienda. El proceso es industrial, cerrado y controlado. Pero sí te llevas algo distinto, y eso (en el mundo de las zapatillas) sigue teniendo valor.
¿Es innovación real? ¿O una forma muy inteligente de reinventar un clásico con nuevo envoltorio? Probablemente ambas cosas. Pero si la jugada era volver a poner a los Climacool en la conversación, ya lo lograron.
