Por más que se haya repetido mil veces en cadenas de WhatsApp o historias virales, no existe evidencia científica que confirme que llevar el celular en el sostén cause cáncer de mama. La preocupación viene del hecho de que los teléfonos emiten radiación de tipo no ionizante, como la de los microondas o las señales de radio, pero ese tipo de radiación no tiene la capacidad de dañar el ADN ni de generar mutaciones celulares, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

El caso más citado en redes es el de una mujer joven que desarrolló varios tumores mamarios justo en la zona donde guardaba el teléfono. Sin embargo, ningún estudio ha logrado establecer una relación causal directa entre ese hábito y el cáncer. En ciencia, las coincidencias no bastan.
Entonces, ¿es seguro? Si bien no hay pruebas de riesgo oncológico, los expertos siguen desaconsejando guardar el celular tan cerca del cuerpo durante periodos prolongados. ¿Por qué? Por un tema de temperatura, roce con la piel y, en algunos casos, interferencias con dispositivos médicos, como marcapasos o prótesis metálicas. Además, si el teléfono se calienta, algo común durante videollamadas o reproducción de videos, puede generar irritación o molestias en la piel.
Conclusión: no, no da cáncer, pero tampoco es lo más recomendable. Guardar el teléfono en un bolsillo externo o en la cartera sigue siendo una mejor idea, especialmente si se trata de evitar riesgos innecesarios y cuidar la salud mamaria desde todos los frentes.
