Un dispositivo puede seguir encendiendo, mantener una buena batería y cumplir perfectamente sus funciones mientras comienza a envejecer por otra razón: el software.
Ese es el punto en común entre el Apple Watch Ultra de primera generación y la familia Galaxy S23. Ambos llegaron al mercado como productos prémium, pero se aproximan al final de sus grandes actualizaciones antes de que su hardware deje de ser útil.
Las situaciones, sin embargo, no son iguales. Apple excluyó al Ultra original de watchOS 27 sin haber establecido previamente una cantidad concreta de actualizaciones. Samsung, en cambio, estaría completando exactamente el periodo que prometió para los Galaxy S23.
La comparación permite entender por qué “seguir funcionando”, “recibir seguridad” y “acceder a nuevas funciones” no significan lo mismo.
El Apple Watch Ultra queda fuera antes de cumplir cuatro años
El primer Apple Watch Ultra salió a la venta el 23 de septiembre de 2022. Apple lo presentó como su reloj más resistente y capaz, diseñado para deportes de aventura, actividades de larga duración y condiciones extremas. Apple
Pese a esa posición dentro del catálogo, el modelo no será compatible con watchOS 27.
La lista oficial comienza con el Apple Watch Series 9, el Ultra 2 y el SE de tercera generación. El Ultra original deberá permanecer en watchOS 26, junto con los Series 6, 7 y 8 y el SE de segunda generación. Apple
Esto no significa que el reloj dejará de funcionar. Continuará registrando entrenamientos, mostrando notificaciones y ejecutando las aplicaciones que permanezcan compatibles con su sistema.
Lo que pierde es el acceso a la siguiente generación del software, que incluye la nueva Siri AI, mejoras en los datos de entrenamiento y otras funciones que Apple irá desarrollando sobre watchOS 27.
La exclusión resulta especialmente llamativa por la edad del producto. Cuando la nueva versión llegue al público, el primer Ultra tendrá aproximadamente cuatro años en el mercado, un ciclo corto para un dispositivo promocionado como el modelo más robusto de su categoría.
Apple no establece públicamente una cantidad fija de actualizaciones principales para sus relojes. Esa ausencia hace más difícil saber, al momento de comprar, cuánto tiempo permanecerá cada modelo dentro de la versión más reciente de watchOS.
El Galaxy S23 completa el periodo prometido
La situación del Galaxy S23 es diferente.
Samsung lanzó los Galaxy S23, S23+ y S23 Ultra en 2023 con Android 13 y One UI 5.1. Desde el comienzo, la compañía prometió cuatro generaciones de Android y cinco años de actualizaciones de seguridad. Samsung
Las cuatro generaciones corresponden a Android 14, 15, 16 y 17. Por eso One UI 9, basada en Android 17, debería convertirse en la última gran actualización del teléfono.
No se trata de un cambio inesperado de política ni de una retirada anticipada. Samsung estaría cumpliendo el compromiso anunciado cuando vendió el equipo.
Después de One UI 9, los teléfonos deberían continuar recibiendo parches de seguridad hasta completar los cinco años prometidos. También podrían obtener correcciones menores y actualizaciones de aplicaciones, aunque ya no tendrían garantizadas nuevas generaciones de Android.
El punto discutible está en cómo cambió la propia política de Samsung. Desde el Galaxy S24, la empresa ofrece siete generaciones de sistema operativo y siete años de seguridad. El S23 queda fuera de esa ampliación por haber sido presentado un año antes.
Así, dos teléfonos prémium separados por una sola generación pueden tener ciclos de soporte considerablemente distintos.
Seguridad no es lo mismo que nuevas funciones
Las actualizaciones de seguridad corrigen vulnerabilidades y permiten continuar utilizando el equipo con un riesgo menor. Son esenciales, pero no incorporan necesariamente cambios de interfaz, nuevas herramientas de inteligencia artificial o mejoras profundas del sistema.
Las actualizaciones principales cumplen otra función. Mantienen el dispositivo dentro de la versión utilizada como referencia por fabricantes y desarrolladores.
Cuando un producto deja de recibirlas, el deterioro es gradual:
- Algunas funciones nuevas ya no aparecen.
- Las aplicaciones pueden dejar de ofrecer todas sus capacidades.
- Los accesorios más recientes pueden exigir versiones superiores.
- El valor de reventa disminuye.
- Aumenta la presión para reemplazar un hardware que todavía funciona.
Nada de esto ocurre el primer día. Un Galaxy S23 o un Apple Watch Ultra pueden continuar siendo plenamente utilizables durante años. El problema está en que su vida útil comercial comienza a separarse de su vida útil física.
Prémium describe el precio, no la duración
Pagar más suele asociarse con mejores materiales, mayor rendimiento y una construcción superior. Sin embargo, ninguna de esas características garantiza por sí sola un periodo extenso de software.
El Apple Watch Ultra utiliza titanio y fue diseñado para soportar golpes, agua y condiciones exigentes. Aun así, queda fuera de la nueva versión de watchOS antes de que su resistencia física sea realmente un problema.
El Galaxy S23 conserva un procesador capaz de ejecutar aplicaciones actuales, pero su calendario está determinado por la política establecida durante el lanzamiento, no solamente por lo que su hardware podría soportar.
El verdadero ciclo de vida de un producto tecnológico depende de la combinación de cuatro elementos: durabilidad física, batería, reparabilidad y soporte de software.
Si uno de ellos termina demasiado pronto, el resto pierde parte de su valor.
Qué revisar antes de comprar
La cantidad de megapíxeles, el brillo de la pantalla y la velocidad del procesador siguen siendo importantes, pero ya no bastan para evaluar una compra prémium.
También conviene revisar:
- Cuántas actualizaciones principales están garantizadas.
- Durante cuánto tiempo recibirá parches de seguridad.
- Desde qué fecha comienza a contarse el soporte.
- Cuánto cuesta reemplazar la batería.
- Si las funciones nuevas dependen de componentes exclusivos.
- Qué valor conserva el dispositivo cuando termina su ciclo.
El Apple Watch Ultra y el Galaxy S23 no se convierten automáticamente en productos obsoletos. Continúan siendo capaces y pueden seguir utilizándose de manera segura mientras reciban las correcciones correspondientes.
Lo que muestran es otra cosa: el precio de un dispositivo no determina cuánto tiempo permanecerá actualizado. Esa duración depende de una política que el comprador pocas veces ve en la caja.
