En el contexto actual, donde cada gran empresa tecnológica quiere su propio asistente con inteligencia artificial, OpenAI está moviendo sus fichas para que ChatGPT no solo responda preguntas, sino que también pueda controlar dispositivos como un asistente virtual real. Eso incluye desde abrir aplicaciones hasta cambiar ajustes del sistema, sin necesidad de tocar la pantalla.
OpenAI ya está probando una función que le permite a ChatGPT interactuar con el sistema operativo del dispositivo, algo similar a lo que hace Siri en iPhone o Gemini en Android, pero con una capa más conversacional y flexible. El plan sería lanzar estas funciones en algún momento de 2025, primero en dispositivos donde ChatGPT ya está integrado de forma nativa, como algunos modelos de Android o los celulares Google Pixel con herramientas de desarrolladores.

La idea es que puedas pedirle al asistente cosas como “bajar el brillo”, “abrir WhatsApp y mándale un texto a Juan” o “configura una alarma para mañana a las 6”, y que lo haga directamente, sin pasar por pantallas intermedias ni depender de apps específicas. En la práctica, eso convertiría a ChatGPT en algo más parecido a un copiloto digital, con permisos para ejecutar tareas dentro del dispositivo.
Esto no es del todo nuevo. Ya hemos visto este año que todo eso se puede hacer con Gemini, que permite ciertas acciones en Android, y con Siri, que desde hace un tiempo suma atajos y rutinas. Pero la diferencia acá es que ChatGPT partiría desde su arquitectura conversacional, con GPT-4 como base, y se apoyaría en los datos contextuales que ya usa para personalizar sus respuestas. Eso también abre la puerta a que el asistente aprenda de tus hábitos y proponga acciones por iniciativa propia, aunque OpenAI todavía no detalló ese nivel de autonomía.

Una de las preguntas que sigue abierta es cómo manejarán los permisos y la privacidad. Darle acceso a una IA para que controle partes sensibles del teléfono implica una capa extra de responsabilidad técnica y legal. OpenAI no ha confirmado públicamente esta función ni ha dado fechas exactas, pero la filtración viene de fuentes cercanas al proyecto, y coincide con los planes de integración que la empresa ya está explorando con Microsoft y otros socios.
Si se concreta, este movimiento podría acercar a ChatGPT a competir de lleno con los asistentes tradicionales. Aunque no se trata de reemplazarlos directamente, sí cambia el panorama para quienes prefieren una IA más flexible, que no solo entienda el lenguaje, sino que también actúe en consecuencia.
