En el mundo de los tratamientos estéticos, pocas sustancias han alcanzado el estatus casi mítico del Sculptra. Utilizado para estimular la producción de colágeno y mejorar la firmeza de la piel, se ha hecho conocido entre médicos y pacientes como “La Sustancia”, especialmente desde que figuras como Christina Aguilera y Lindsay Lohan reaparecieron con rostros visiblemente rejuvenecidos. Sin embargo, su creciente popularidad ha ido de la mano con un fenómeno preocupante: la circulación de productos falsificados.
Hace algunos meses, el Instituto de Salud Pública (ISP) emitió una advertencia formal: existen dispositivos médicos comercializados bajo el nombre Sculptra que no son reconocidos por el fabricante legal. En Chile, el único laboratorio autorizado para importar y distribuir este bioestimulador es Galderma. Todo lo demás, según el ISP, representa un riesgo.
El doctor Joaquín Navarro, fundador de Buda Clinic y conocido como el inyector de las famosas, relata que recibió un mensaje de un amigo tripulante de cabina que le pidió aplicarle un vial de Sculptra que había comprado en el extranjero. “Ya me pareció raro, porque el distribuidor oficial en Chile es Galderma”, cuenta. “Le pedí fotos del producto y, efectivamente, era falso”.
Navarro explica que uno de los principales problemas no solo radica en la falsificación de la sustancia, sino también en su uso indebido. “Ahora hay muchas ofertas para compartir el vial con otra persona, pero eso no corresponde. El producto debe diluirse en agua destilada y usarse completo en un solo paciente. No es ético dividirlo”.
Además, advierte sobre la realización de procedimientos en contextos no autorizados, como domicilios particulares o las llamadas botox partys. Según señala, una aplicación segura no depende únicamente del producto, sino también del entorno clínico y de que el lugar cuente con todos los permisos correspondientes, como el botiquín autorizado y la certificación sanitaria de la SEREMI.
Entre los elementos que permiten identificar un producto original, Navarro menciona cuatro puntos clave: el envase debe ser de color rojo y de mayor tamaño; la información del empaque debe estar en español, no en inglés; el diseño y los colores son distintos a los de versiones irregulares; y, lo más importante, solo puede ser importado por Galderma Chile.
La recomendación del ISP es clara: abstenerse de utilizar cualquier dispositivo médico que no cuente con respaldo del fabricante y que no haya sido distribuido por canales oficiales. En el caso de Sculptra, utilizar un producto no certificado puede generar inflamación, reacciones adversas o, en casos más complejos, daños permanentes.
La demanda por resultados visibles y rápidos ha empujado a muchos pacientes a confiar en tratamientos de moda sin verificar su procedencia. Pero como advierte el doctor Joaquín, en estética, lo barato no solo puede salir caro: también puede ser falso.
