Durante meses, un hombre de 38 años en Nanjing, apellidado Jiao, se hizo pasar por mujer en foros sexuales chinos. Usaba peluca, maquillaje, ropa femenina y una voz deliberadamente aguda. Se presentaba como “Sister Hong”, una mujer madura que ofrecía sexo gratuito a hombres que conocía por Douyin, Zhihu o foros anónimos. Pero todo era una trampa: los encuentros eran grabados en secreto con cámaras escondidas, y luego vendidos por ¥150 en grupos privados. Algunos de los videos terminaron filtrados y se viralizaron en Weibo, Tieba y Bilibili. De a poco, los protagonistas empezaron a ser reconocidos: por tatuajes, ropa, gestos. Sus historias quedaron expuestas, convertidas en material público.
El chico “ya que vine”
En los foros lo llamaron así por la frase que soltó justo después de descubrir que su cita no era con una mujer: “Bueno… ya que vine”. Se hacía llamar Mike. Era un hombre musculoso, extranjero, de barba espesa y tatuajes. En redes se presentaba como canadiense, pero era oriundo de Uzbekistán. Había conseguido trabajo como profesor de inglés en un jardín infantil privado en Shanghái. Conoció a Sister Hong por internet y accedió a viajar a Nanjing. Fue uno de los pocos que notó el engaño antes del acto: se acercó, preguntó con el ceño fruncido “¿Eres hombre o mujer?”, dudó… y siguió adelante. En el video se lo ve respirar hondo, mirar hacia el suelo, y encogerse de hombros antes de pronunciar la frase que lo marcó para siempre. Llegó incluso a suplicar continuar cuando Sister Hong se mostró incómodo por su olor corporal. En un diálogo grabado se lo oye decir varias veces “sorry, sorry, I’ll shower”, buscando no perder la ocasión. Nunca volvió a aparecer.
El chico de la chaqueta de cuero
En los videos filtrados entra confiado al pequeño departamento de Hong. Lleva puesta una chaqueta de cuero negra, jeans ajustados y zapatillas blancas. Se lo ve hacer bromas, moverse con familiaridad, quitarse la chaqueta y dejarla doblada sobre el respaldo de una silla. Era originario de Nanjing o zonas cercanas. Se sabe que tenía novia desde hacía casi tres años, y que ambas familias ya habían discutido la fecha del matrimonio. En un momento del video se lo escucha decir “esto no se lo contaría nunca a nadie”, sin saber que estaba siendo grabado. Después del acto, permanece sentado unos minutos, riendo y comiendo una mandarina que había traído. Su apodo viral fue “el de la chaqueta de cuero”. Se desconoce si supo el engaño en ese momento o no. Su historia se expandió cuando su prometida reconoció el video. Pero lo único que queda de él en línea es su imagen entrando por una puerta, sonriendo.
Chiyang, el entrenador e influencer
Era conocido en redes por su apodo 熾陽 (“Sol ardiente”). Tenía más de 25 mil seguidores en Weibo y publicaba rutinas de ejercicio, recetas, y fotos de su físico marcado. Vivía en Nanjing y trabajaba en un gimnasio local. Conoció a Sister Hong por chat. Según él, no vio bien su cara en las fotos, pero la conversación era amable y atenta. Aceptó visitarla. En los videos aparece en tres citas distintas: en una lleva un tupper con fruta; en otra, se sienta a ver televisión con Hong antes del acto; en la última, se lo ve besándola varias veces. En una escena se oye cómo se ríe y dice “tu cama siempre está tibia, ¿pones calefacción debajo?”. Fue uno de los pocos en hablar. Cuando lo empezaron a identificar, publicó: “Fui víctima del caso Hongjie. Mi vida es un desastre”. Se hizo exámenes médicos: dio negativo para VIH y sífilis, pero positivo para Helicobacter pylori, una bacteria que se transmite por la saliva. Subió el resultado y escribió: “阳了…以后不亲嘴了” (“Di positivo… no voy a besar nunca más”).
El chico de las cuatro estaciones
No habló. Nunca fue identificado. Pero apareció en al menos cuatro grabaciones distintas, cada una correspondiente a una estación del año. En primavera llegó con una sudadera celeste, en verano con camiseta blanca y pantalones cortos, en otoño con una chaqueta beige y en invierno con un abrigo de lana gris oscuro. En todas las visitas llevó algo: una bolsa con fruta, una caja de leche, dulces, una bufanda tejida a mano. Charlaba con Sister Hong sobre su trabajo, sobre el frío, sobre un resfriado que había pasado. Se lo ve acomodando el respaldo de la cama antes de sentarse, preguntando si podía usar el baño, comentando que esa vez “trajo algo especial”. Su apodo fue “el chico de las cuatro estaciones de amor puro”. Algunos creyeron que estaba enamorado. Otros decían que simplemente volvía porque se sentía escuchado. No hay grabaciones en las que se le vea dudar. En todas, parece tranquilo. Nadie supo quién era.
