El director de Black Panther firmó uno de los acuerdos más extraordinarios en la historia reciente de Hollywood: ganó una cifra inédita, tendrá ganancias desde el primer dólar y dentro de 25 años, la película será completamente suya.
Guillermo Crespo
Ryan Coogler hizo lo que ningún director joven había hecho antes. Para Sinners, su proyecto más personal hasta ahora, no solo cobró un sueldo de 90 millones de dólares —una cifra reservada para actores de franquicia o productores históricos— sino que además logró un trato que lo pone en otra categoría: cuando pasen 25 años del estreno, todos los derechos de la película pasarán a su nombre.

No es habitual. En la industria, las películas suelen quedar en manos del estudio que las financia, incluso si fueron creadas por directores de renombre. Pero Coogler no solo consiguió una excepción, también se aseguró un esquema de ganancias desde el primer dólar recaudado, sin esperar a que el estudio recupere su inversión. Y eso incluye licencias, merchandising y lo que venga después.
Este tipo de acuerdos son extremadamente raros. Un ejemplo comparable es el de Quentin Tarantino, quien obtuvo los derechos de Once Upon a Time… in Hollywood después de 30 años. A todo esto, Sinners no es una secuela ni parte de un universo compartido. Es una historia ambientada en el Mississippi de los años 30, con tintes sobrenaturales, que sigue a dos hermanos afroamericanos —interpretados por Michael B. Jordan— que intentan abrir un club nocturno y terminan enfrentándose a vampiros en medio de tensiones raciales.
En los estudios consideran que este acuerdo podría establecer un precedente peligroso, ya que altera el equilibrio tradicional de poder entre estudios y cineastas. La propiedad de las películas es fundamental para el valor a largo plazo de los estudios, y cederla podría afectar sus ingresos futuros . Coogler justificó su insistencia en la cláusula de propiedad como una extensión de los temas de Sinners, que aborda la lucha por la propiedad y el legado en la comunidad afroamericana. Para él, asegurar los derechos de la película es una forma de honrar su historia familiar y cultural.

El éxito comercial de Sinners, que ha recaudado más de 200 millones de dólares a nivel mundial. En su segundo fin de semana, la película recaudó 45 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, con una disminución de solo el 6% respecto a su estreno, una de las caídas más bajas registradas para un lanzamiento amplio desde Avatar en 2009. Este rendimiento excepcional se atribuye al boca a boca positivo y a la amplia atracción del público.
En su tercera semana, Sinners continuó su impresionante desempeño, recaudando aproximadamente 34 millones de dólares, lo que representa una disminución del 26% respecto a la semana anterior. Este patrón de retención de audiencia es inusual en la industria, especialmente para películas de terror, y destaca la resonancia de la película con el público.
