Todo apunta a que la tercera temporada tomará la estructura del segundo videojuego: una narración dividida, donde la historia vuelve a contarse desde la mirada de Abby.
Guillermo Crespo
A medida que la segunda temporada de The Last of Us avanza en su producción, comienzan a surgir las primeras pistas sobre lo que podría traer la tercera entrega. Aunque HBO no ha hecho un anuncio oficial, varios reportes apuntan a que la serie seguiría los pasos del segundo videojuego y presentaría una fractura narrativa significativa, similar a la que marcó The Last of Us Part II en 2020: contar la historia desde la perspectiva de Abby.

En el videojuego, la historia se divide claramente en dos bloques. Primero, el jugador acompaña a Ellie en una cruzada motivada por la pérdida y la venganza. Pero hacia la mitad, el relato cambia abruptamente de foco: se toma el control de Abby, que asesinó a Joel. Esta decisión dividió a los fanáticos, pero también fue celebrada por muchos por su ambición narrativa y por desafiar las nociones clásicas de héroe y villano.
Según declaraciones recientes de Craig Mazin y Neil Druckmann, los creadores de la serie, el contenido del segundo juego no será cubierto en una sola temporada. Ambos han señalado que The Last of Us Part II es demasiado denso para adaptarlo completo en pocos episodios. Esto ha abierto la puerta a especulaciones de que la tercera temporada estaría centrada en el arco de Abby, funcionando como contraparte directa de lo que veremos en la historia de Ellie durante la segunda temporada.

De cumplirse lo que muchos fanáticos anticipan, la tercera temporada funcionaría como una segunda mirada de los mismos eventos, esta vez desde Abby y su entorno, incluyendo a los WLF (Washington Liberation Front), el grupo con el que se alía, y los hermanos Yara y Lev. Esta estrategia permitiría a la serie mantener la estructura no lineal que definió al segundo juego, pero en formato de temporadas separadas.
The Last of Us fue el debut más visto de HBO después de House of the Dragon, con 4,7 millones de espectadores en su primer episodio solo en EE. UU. y más de 30 millones de espectadores acumulados en sus primeras semanas. En paralelo, el videojuego original —lanzado en 2013 para PS3— ya había vendido más de 3,4 millones de copias en sus primeras tres semanas, y superó los 20 millones de unidades vendidas en todas sus versiones, lo que consolidó su estatus como uno de los juegos más importantes de la historia reciente.
