¿Te acuerdas cuando los teléfonos tenían zoom digital y eso ya era impresionante? Bueno, Vivo se aburrió de esa etapa y decidió pasar al siguiente nivel. El X200 Ultra ya tenía el mejor zoom del mercado, pero ahora le sumaron un accesorio que borra la frontera entre celular y cámara compacta.
Se trata de un lente telefoto firmado por Zeiss, que se acopla magnéticamente al módulo trasero. El número técnico es 2.35×, pero lo importante es que, al combinarse con el periscopio de 3.7× del teléfono, se logra un zoom óptico total de 8.7×. Sin trampas digitales. Solo óptica real. El kit incluye grip tipo cámara, batería extra, botón físico de disparo, anillos para filtros y hasta una correa por si te da por salir a fotografiar pájaros como si estuvieras en el Humedal del Río Maipo.

Lo interesante es que no es solo un juguete. Según The Verge, en condiciones de buena luz, el resultado “parece más de una cámara profesional que de un teléfono”. Las fotos tienen profundidad, contraste natural y un desenfoque que no parece salido de un algoritmo. En TechRadar fueron más rotundos: “Después de una semana con el equipo, estoy listo para dejar mi cámara compacta”. No es menor.
¿Y qué hace esta locura?
El módulo es un lente telefoto 2.35× con apertura f/2.3 que, combinado con el zoom óptico 3.7× del equipo, entrega un rango total de hasta 8.7× sin recurrir a ampliación digital. En otras palabras, un zoom real, de los que no destruyen la imagen. El kit además incluye grip lateral, botón físico de disparo, batería extendida y anillos de filtro. Todo con un diseño que se siente más cercano a Leica que a un accesorio de celular.

¿Pero… funciona?
Depende de a quién se lea. TechRadar dijo que después de una semana con el equipo estaban “listos para vender su cámara compacta”. En The Verge fueron más sobrios, pero igual de claros: “no parece un gimmick, sino una cámara con chip Snapdragon”. De día, las fotos impresionan: nitidez, profundidad de campo y un bokeh que no parece de software, sino óptico.
Cuando baja la luz, eso sí, las cosas se complican. La crítica coincide: aparecen artefactos, ruido y pérdida de definición. Y no es raro. Se trata, al fin y al cabo, de un sensor móvil intentando controlar un lente de 13 elementos. El mérito es grande. Pero la física sigue mandando.
¿Y cuánto cuesta soñar?
El lente se vende por separado, cuesta alrededor de 240 dólares en China (cerca de 400 si se trae a Chile por tienda externa), y solo es compatible con el X200 Ultra, que tampoco se comercializa oficialmente fuera de Asia. Es decir: caro, difícil de conseguir, y con instrucciones que probablemente vengan en chino.
