En un galpón en Brooklyn, sin el exceso escénico habitual, la marca surcoreana mostró lo que llevaba meses: el nuevo Galaxy Z Flip 7 y el Galaxy Z Fold 7, dos teléfonos que, más que doblarse, se ajustan al modo en que hoy usamos la tecnología. Teléfonos que no necesitan abrirse para responder un mensaje. Que activan una cámara con IA que te sigue sola. Que tienen pantalla externa de 4,1 pulgadas, por si el bolso está apretado y no quieres desdoblar nada.
Y sí: son más delgados y más livianos que nunca.
¿Qué cambió?
En el Flip 7, la novedad más comentada fue la pantalla externa sin bordes visibles, casi del tamaño de una tarjeta de crédito. Ahí se puede ver desde el clima hasta responder mensajes sin tener que abrir el teléfono. Su diseño tiene apenas 13,7 mm cerrado y 6,5 mm abierto. Pesa 188 gramos y viene en cuatro colores: negro, azul, rojo coral y menta.

Pero más allá de los números, lo que llamó la atención fue la nueva integración con Galaxy AI, la misma que debutó este año con los S24. Ahora se puede grabar un video y pasarlo a cámara lenta sin haberlo planeado así, o recibir sugerencias de moda directamente en la pantalla mientras te sacas una selfie. Todo con ayuda de Gemini Live, el nuevo asistente que viene preinstalado.

En paralelo, el Fold 7 sigue con su idea de ser mitad teléfono, mitad tablet. Y aunque su forma es más robusta, también fue al gimnasio: quedó con 215 gramos y 4,2 mm de grosor cuando está abierto. No trae S-Pen integrado, pero sí una batería de 4.400 mAh, cámara de 200 megapíxeles, y el mismo chip Snapdragon 8 Elite de última generación.
¿Y los precios?
- El Flip 7 parte en US$1.099 en Estados Unidos.
- El Fold 7, más caro, en US$1.999.
- Y hay una versión más accesible: el Galaxy Z Flip 7 FE, que sale por US$899, pero solo en blanco y negro, y sin algunas de las funciones premium.
Todos ya están disponibles en preventa desde hoy y llegan oficialmente el 25 de julio.
¿Vale la pena?

Samsung no hizo un rediseño radical, pero eso no parece ser el objetivo. El foco está puesto en pulir, como quien lima las imperfecciones de un reloj de lujo. La gran novedad, en el fondo, no es el hardware: es cómo la IA se mete a la experiencia diaria sin que uno lo note. No hace falta pedirle cosas: simplemente empieza a hacerlas.
Es temprano para decir si este será el año donde los plegables despeguen en serio. Pero con estos lanzamientos, y especialmente con el Flip 7 FE bajando la barrera de entrada, Samsung parece estar dejando claro que ya no son un experimento. Son parte del catálogo real.
