POCO acaba de estrenar al POCO F7 en India, tal como había adelantado la prensa económica local: precio por debajo de las 35 000 rupias (unos 339 dólares al cambio) y el procesador más potente que hoy se permite un terminal de “media ambiciosa”, el Snapdragon 8s Gen 4. La decisión de lanzar primero allí no es capricho; India se ha convertido en laboratorio de precio para medir qué tan bajo puede ir un teléfono con silicio de última hornada sin desplomar márgenes.

POCO extiende esa estrategia a tres ramales. El POCO F7 pone el listón base: procesador Snapdragon 8s Gen 4, pantalla AMOLED de 6,83 pulgadas a 120 Hz y una batería que cambia de tamaño según el mercado, 7 550 mAh en la versión india, 6 500 mAh fuera con carga a 90 W. El mensaje es claro: más horas lejos del enchufe y menos preocupaciones térmicas gracias a la vapour chamber que la marca viene refinando desde el F4.
Un peldaño arriba aparece el F7 Pro. Salta al Snapdragon 8 Gen 3, conserva los 90 W, pero reduce la batería a 6000 mAh y sube la pantalla a resolución 2K. Es el modelo para quien no necesita la excentricidad fotográfica del Ultra, pero tampoco quiere sentir que se quedó en la puerta del hardware puntero.

El F7 Ultra se reserva la ficha técnica que, hasta hace un año, habría definido un gama alta de mil dólares: Snapdragon 8 Elite fabricado en 3 nm, 120 W por cable, 50 W inalámbricos y un teleobjetivo flotante de 60 mm. Aun así, la marca se las arregla para mantenerlo por debajo de la barrera psicológica de los 800 euros en Europa.
El ángulo de esta familia no está en la ficha técnica, la competencia también sabe jugar con números, sino en la renuncia deliberada a la parafernalia de marketing que suele inflar el precio final. POCO no exhibe cámaras de 200 MP solo para llenar promociones, ni curvas imposibles que encarezcan moldes. Prefiere un chasis metálico plano, certificación IP68 funcional y un módulo de 50 MP con estabilización óptica que cumple sin adornos. Esa poda en extras superfluos le permite colocar hardware tope en un rango donde, hasta hace poco, reinaban los Snapdragon serie 7.

Nada de esto sería relevante si el público no acompañara. Pero los primeros unboxings y comparativas de precio ya lo colocan frente a rivales directos como el Nothing Phone 3, al que supera holgadamente en coste de lanzamiento. En foros de usuarios, la conversación no es si el F7 rompe récords fotográficos, sino cuántos ciclos de juego en alto rendimiento aguanta antes de bajar frecuencias. Ese cambio en la discusión revela que parte de la audiencia se cansó de la carrera del “más es más” y ahora valora el equilibrio entre potencia, termal y precio.
Con la serie F7, POCO no intenta coronarse como el mejor teléfono absoluto. Su objetivo es estrechar la franja que separa la gama media acomodada de la alta aspiracional y, de paso, obligar a los demás a justificar por qué siguen cobrando el doble por el mismo chip. En un mercado donde cada año sube el techo del precio, POCO decide bajar el piso del rendimiento. Esa es, en esencia, su nueva ofensiva.

F7 Pro: equilibrio que ya es oficial
$699 990 en Mi.com/cl para la versión de 12 GB + 512 GB mi.com. A cambio se recibe el Snapdragon 8 Gen 3, pantalla Flow AMOLED 2K, batería de 6 000 mAh y certificación IP68. El foco está en mantener el músculo gráfico para juegos pesados sin pagar el sobreprecio que hoy acompañaría a un Galaxy S24 Plus o un iPhone 15 Pro.
F7 Ultra: el tope que no traspasa la barrera de un millón
El Ultra aterrizó con MSRP de $899 990 en la web oficial. Trae Snapdragon 8 Elite fabricado en 3 nm, carga de 120 W por cable y 50 W inalámbrica, además de un teleobjetivo flotante de 60 mm y 16 GB de RAM. Es decir, hardware de altísima gama por un precio que se queda, al cambio, rondando los US$850, justo donde comienzan los “flagships económicos” de otras marcas.
